El 21 de noviembre de 2025, en el Auditorio Ignacio Ellacuría, tuvo lugar una de las ceremonias más significativas del año para la Universidad Iberoamericana: la entrega del Reconocimiento FICSAC-IBERO a la Investigación con Sello IBERO 2025.
El evento destacó, como cada año, por poner al centro a las y los académicos de nuestra alma mater y homenajear su labor cotidiana en la generación de conocimiento pertinente y con sentido social.
El presidium estuvo conformado por el Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S. J., Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México; el Mtro. Bruno Cattori, presidente del Patronato de la IBERO; el Dr. Alejandro Anaya Muñoz, Vicerrector académico; y la Dra. Alicia Parra Carriedo, Directora de Investigación y Posgrado.
En su mensaje inaugural, el Padre Rector felicitó a las personas galardonadas, quienes, dijo, “han formulado preguntas difíciles y han convertido sus indignaciones en actos de esperanza”. Señaló también tres actitudes esenciales que caracterizan a la investigación con Sello IBERO: paciencia, apertura y búsqueda constante de sentido.
Tras una breve explicación sobre la metodología de evaluación, presentada por la Dra. Ximena González Grandón del Centro INIDE, en representación del Consejo de Investigación, se dio paso a la entrega de los reconocimientos al personal académico y al estudiantado.

En representación del personal académico, la Dra. Alejandra Domínguez, del Departamento de Psicología, ofreció un mensaje de agradecimiento en el que compartió su mirada sobre la vida investigadora veinte años después de haber recibido por primera vez este galardón. Comparó la investigación con una luz y una llama que guían el camino cotidiano: una luz que puede titubear ante la duda o el cansancio, pero que se reaviva al llegar al faro que representan ocasiones como esta ceremonia: “Recibir este reconocimiento es como llegar a un faro en el camino. No solo ilumina el trecho recorrido, sino que reaviva la llama para seguir adelante en los momentos de mayor desafío”. Recordó a Julieta Fierro, Jane Goodall y Marie Curie como mujeres cuyas voces han marcado la diferencia y continúan inspirando a transformar la ciencia. Concluyó con un mensaje dirigido a las jóvenes investigadoras: “Permitan que la investigación siga siendo su luz; no se preocupen porque al inicio sea pequeña. La mía también lo era. Su mirada es importante y necesaria”.
Posteriormente, la estudiante Dayma Crespo Zaporta, del Doctorado en Antropología Social, intervino en representación del estudiantado. En su mensaje evocó a la protagonista de La clase de griego, de Han Kang, quien intenta reconstruir el lenguaje en un mundo inaprensible. Así, señaló, las y los investigadores reconstruyen las formas de nombrar y sentir para que el conocimiento recupere un sentido humano: nuevos intentos de nombrar el mundo, tarea siempre situada y nunca neutra. “Hacer ciencia en un mundo irreconciliable es también un acto de esperanza de que el conocimiento no es una ilusión”, dijo, destacando la importancia de la ética que sustenta al Sello IBERO. Y añadió: “Producir conocimiento es también un acto de cuidado… la investigación es recuperar la voz, el vínculo y la emoción que da origen a toda búsqueda intelectual”.
El Mtro. Bruno Cattori Alonso de Florida, presidente del Patronato Económico y de Desarrollo, subrayó también la no neutralidad del conocimiento, retomando el pensamiento de Donna Haraway y las reflexiones de la Dra. Greysser Coto en la ceremonia del Reconocimiento FICSAC-IBERO 2024. “Cuando hablamos de investigación con Sello IBERO”, afirmó, “hablamos de una forma de estar en el mundo: una forma situada, encarnada y responsable de habitar y cuestionar lo que nos rodea”. Felicitó a las personas galardonadas y concluyó: “Gracias por inspirarnos a dudar, sospechar, poner a prueba y desafiar lo establecido; por maravillarnos con el mundo que habitamos y por imaginar con nosotros un mundo mejor. Gracias por demostrar que el conocimiento no es acumulación de datos, sino encuentro entre voces”.

Para cerrar la ceremonia, la Dra. Alicia Parra Carriedo destacó que varias de las investigaciones premiadas este año se distinguen por el uso de metodologías innovadoras. Subrayó que la investigación es siempre un proyecto colectivo y un acto de futuro: “Detrás de cada obra hay una historia humana de esfuerzo, de duda y de comunidad”.
La ceremonia concluyó en un ambiente de júbilo, orgullo y profundo agradecimiento hacia las y los investigadores que hacen de nuestra universidad un espacio que piensa, cuestiona, acompaña y transforma realidades.
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